Es la capacidad que tiene una persona o un grupo de recuperarse frente a una adversidad para seguir proyectando un futuro, incluso muchas veces se descubren RECURSOS LATENTES que permanecian ocultos, que hacen incluso que se pueda salir fortalecido ante esa situación.
Es la habilidad para resurgir de la adversidad, adaptarse, recuperarse y acceder a una vida significativa y productiva.
Se caracteriza por un conjunto de procesos sociales e intrapsíquicos, que posibilitan tener una vida SANA, en un medio INSANO.
El individuo no debe considerarse un receptor pasivo de los diferentes estímulos, por el contrario se encuentra constantemente modulando la incidencia a estos con su conducta, sus efectos en la determinación del carácter de riesgo. En este proceso de modulación se mezclan componentes genéticos, psicológicos, sociales y situacionales.
Ante una situación INSANA, deberíamos plantearnos algunas de las siguientes dinámicas:
# equilibrio frente a la tensión
# compromiso y desafío
# superación
# significación y valoración
# positividad
# responsabilidad
# creatividad
Clínicamente se hace una separación NEUROBIOLÓGICA entre las personalidades resilientes y las no resilientes, siendo estas últimas propensas a presentar DISTRES PSICOLÓGICO que provocaria modificaciones bioquímicas perceptibles en analisis, como aumento de CORTISOL con el aumento de estado de alerta del cuerpo ; disminución de TESTOSTERONA que provoca en la cronicidad una disminución de la autoconfianza, de la capacidad de atención, disminución de la creatividad y aumento de la depresion anímica
Las observaciones indican que la tasa de cortisol aumenta en la medida en que se incrementa el estrés negativo (distrés), si bien tiende recuperar su nivel normal cuando cesa el distrés, pero tal homeostasis no ocurre con la testosterona. El distrés crónico produce un descenso de la tasa de testosterona y, una vez cesado el distrés, se mantiene baja la tasa sin una readaptación compensatoria. Esto explicaría (al menos parcialmente) lo observado en gente sometida a distrés intenso o crónico: poco pensamiento asertivo, poca creatividad, poca proactividad, frecuencia de ideas estereotipadas (repetición de esquemas), así como disfunciones sexuales
Lo que hace resilientes a las personas
Existen factores internos como la autoestima, el optimismo, la fe, la confianza en sí mismo, la responsabilidad, la capacidad de elegir o de cambio de las competencias cognoscitivas que ayudan a la persona, y que si se fortalecen se ayuda a forjar un ESPÍRITU RESILIENTE.
Greenspan (1996) enumera una serie de condiciones familiares que favorecen el desarrollo de la resiliencia en niños y jóvenes:
#Dentro del sistema familiar: normas y reglas claras y respeto a las jerarquías.
#Apoyo entre los miembros de la familia como costumbre
#Estrategias familiares de afrontamiento y eficacia.
#Práctica de un estilo de crianza, donde el adecuado uso del tiempo libre, la internalización de
valores, al amor y el respeto enmarcan el estilo de vida de los hijos.
#Expectativas positivas de los padres sobre el futuro de los hijos.
#Responsabilidades compartidas en el hogar.
#Apoyo de los padres en las actividades escolares de los hijos.
#Oportunidades de desarrollo y responsabilidades extrafamiliares (voluntariado, trabajo,
estudio, etc.).
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